inseminacio artificial

Inseminación artificial

¿En qué consiste?

Consiste en la introducción dentro del útero de una muestra seminal convenientemente preparada en un momento cercano a la ovulación.
Tipos de inseminación
Inseminación artificial conyugal (IAC): Inseminación artificial con una muestra de semen de la pareja.
Inseminación artificial de donante (IAD): Es la misma técnica, pero con una muestra procedente de un donante de semen.

¿En qué casos se aconseja realizar la IAC?

La causa de esterilidad de cada pareja debe ser tratada de forma individualizada, pero en general los principales motivos por los que realizamos la IAC son:

  1. Esterilidad de causa desconocida de menos de 3 años de búsqueda gestacional.
  2. Alteraciones leves del seminograma. Mediante la preparación de la muestra seminal en el laboratorio se puede conseguir un número suficiente de espermatozoides con buena movilidad.
  3. Fracaso de otros tratamientos en casos de esterilidad masculina o femenina, siempre y cuando la mujer tenga, como mínimo, una trompa permeable (no obstruida).

¿En qué casos se aconseja realizar la IAD?

  1. Mujeres sin pareja masculina.
  2. Ausencia de espermatozoides en la eyaculación que no puede resolverse con otras técnicas.
  3. Hombres portadores de determinadas enfermedades hereditarias que pueden ser transmitidas a su descendencia.

¿En qué consiste la inseminación artificial?

Tanto en la IAC como en la IAD, el primer paso consiste en realizar una estimulación de la ovulación para aumentar las posibilidades de éxito del tratamiento. La medicación es inyectable, pero puede ser administrada por la propia paciente de forma muy sencilla. El tratamiento dura habitualmente entre cinco y doce días, durante el transcurso de los cuales la paciente realiza entre uno y tres controles médicos por medio de análisis hormonales y ecografías, hasta que el ovario esté preparado para la ovulación. En ese momento se provoca la ovulación, de forma que la salida del óvulo del ovario coincida con el día en que se realizará la inseminación.

En el caso de la IAC, el día de la inseminación la pareja obtiene una muestra seminal que se prepara en el laboratorio de andrología a fin de seleccionar los mejores espermatozoides, en general los de más movilidad y morfología normal.

Una vez preparada la muestra, procedente de la pareja (IAC) o bien de un donante de semen (IAD), se realiza la inseminación propiamente dicha: se coloca el espéculo vaginal (igual que en una revisión ginecológica), se introduce una cánula muy fina hasta el interior del útero y se inyecta la muestra seminal a través de la cánula. La técnica es indolora y no requiere reposo posterior.

Efectos secundarios y riesgos

Durante las primeras horas después de la inseminación, la mujer puede tener molestias abdominales leves y puede notar la aparición de una discreta secreción vaginal, en ocasiones teñida de sangre. Con la pauta de estimulación ovárica utilizada en nuestro centro, la aparición de complicaciones es excepcional.
El desarrollo de un síndrome de hiperestimulación ovárica (retención importante de líquidos, generalmente en el abdomen), secundaria a la estimulación de la ovulación, es un hecho infrecuente.
El riesgo de gestación múltiple es inferior al 10%.

Posibilidades de éxito

IAC: A pesar de que las posibilidades de conseguir un embarazo son algo inferiores a las de la FIV, las IAC nos permiten conseguir gestaciones en muchas parejas sin necesidad de recurrir a otras técnicas de reproducción asistida más costosas y complejas. No obstante, si no se consigue el embarazo al cabo de tres o cuatro IAC, aconsejamos cambiar de tratamiento, habitualmente pasando a ciclos de FIV, ya que las posibilidades de éxito disminuyen a partir de la tercera IAC.



IAD: La tasa de embarazos es superior a la de la IAC, ya que la mujer que recibe una muestra seminal de donante no suele presentar problemas de fertilidad. En general, aconsejamos realizar hasta seis IAD antes de plantear un cambio de tratamiento.